Bueno, pues a petición de algunos amigos del subforo de los serie 7, he decidido abrir este blog, para incluir en él mis habituales ladrillos.
De una tacada colocaremos los ya conocidos 1, 2 y 3,
... Que así quedarán más ordenados y fáciles de consultar.
¡Ahí queda eso!
De una tacada colocaremos los ya conocidos 1, 2 y 3,
... Que así quedarán más ordenados y fáciles de consultar.¡Ahí queda eso!
Mis experiencias hasta llegar al E38 - Ladrillo 3, 2ª Parte.
Continuación...
Volvamos a la historia. Las tragedias no habían acabado. Ya os he dicho que un amigo mío se había comprado un 2.8 i SW.
Pasados unos meses, vino a verme, y me comentó que por un asunto muy grave, necesitaba urgentemente dinero. Que como sabía que me gustaba mucho su coche, venía a ofrecérmelo. Lo malo, era que yo tampoco andaba demasiado bien en ese momento, por lo que recurrí al compraventa que ya empieza a hacerse famoso en este foro. Le volví a vender el 2.8 que ya había sido suyo, y con lo que me dio y lo que yo añadí, le compré el 2.8 i Ghia SW a mi amigo. Unas semanas más tarde tuvo un fatal accidente de tráfico. Ya veis que no fueron tiempos muy felices.
Regresemos a los coches. Eso ya era otra cosa. Los 160 CV, acompañados por una robusta caja mecánica de 4 marchas, de una precisión y tacto extraordinarios, más los Bilstein, las Michelin TRX y el autoblocante, ya daban unas prestaciones bastante más acordes con lo que era ese modelo.
Y todo eso, sin perder ni un ápice del proverbial confort. Ese coche era una verdadera gozada. Y la fiabilidad, seguía siendo la misma. El V6, era vetusto, pero honesto. No hay que olvidar que ese mismo motor equipaba a los Ford Capri que en el europeo de turismos, 10 años antes, les habían puesto las cosas muy difíciles a los BMW CSL. En realidad, hasta que apareció el 3.5 CSL, les batían regularmente.
Y la caja de cambios… Era la misma que equipaba mi Lotus Elan de 1963. Experimentada, cuando menos, estaba.
Foto del 2.8 i Ghia SW MK II. Como curiosidad, dentro de él podéis ver al que fue el primero de mis setter irlandeses:

Con ese coche hice muchos kilómetros, bastantes de ellos tirando del remolque con el Lotus o el 2002 Tii a cuestas, cargado de ruedas y herramientas, llaneando en autopista en esas condiciones a 140, y siempre sin ningún problema. Había descubierto la fiabilidad germánica. De hecho, y si no recuerdo mal, una publicidad de la época, y creo que era precisamente de Ford, decía: “Ágil, seguro, fiable, alemán”.
Esos fueron unos años muy agitados en mi vida, tanto a nivel deportivo, como profesional y personal. Hubo muchos cambios, unos buenos y otros malos, y también le llegó el turno al Granada. Mi garaje empezaba a estar demasiado lleno, y llegaban dos nuevos inquilinos, un Ford Mustang 390 GT (¿recordáis la película “Bullit”?, pues ese) y otro que a la larga también sería muy importante: Un BMW 3.0 CSL. Aunque yo lo compré como CS. Que era un CSL, lo supe más tarde. Algún día también tendrán su crónica.
Fijaos si ese coche había dejado huella, que varios años más tarde, en el 92, vi. un MK II/2 2.8 i Ghia SW del 83 en una carpa de la Opel, y me lo llevé puesto. Con respecto al MK II había sufrido un suave restyling, que ya os explicaré en las fotos, el V6 se había modernizado con unos taqués hidráulicos, había perdido 10 CV, pero había ganado par. Y lo más importante, la caja de cambios era ahora de 5 marchas. También el interior había sufrido cambios, y la preciosa tapicería azul marino y gris de este coche era mucho más bonita que la de los anteriores.
En prestaciones puras igualaba al anterior modelo de 160 CV, pero había ganado en suavidad y progresividad. Podríamos decir que se había aburguesado.
Este fue el que más tiempo me acompañó, pues no salió de mi garaje, hasta que en el 2005, llego el E38, que reclamaba su espacio. Se lo llevaron en marcha de mi casa, y he de reconocer, que se me encogió el corazón. Por muchas razones estaba muy unido a ese frutero.
Pues helo aquí:

Si comparáis los tres coches, veréis las diferencias entre el MK II y el MK II/2. La parrilla es distinta, aparece el spoiler delantero, y los parachoques además de ser mas anchos, llegan hasta el paso de rueda, tanto delante como detrás. También es más ancha la moldura lateral, y los retrovisores son distintos.


Continua en el siguiente post...
Volvamos a la historia. Las tragedias no habían acabado. Ya os he dicho que un amigo mío se había comprado un 2.8 i SW.
Pasados unos meses, vino a verme, y me comentó que por un asunto muy grave, necesitaba urgentemente dinero. Que como sabía que me gustaba mucho su coche, venía a ofrecérmelo. Lo malo, era que yo tampoco andaba demasiado bien en ese momento, por lo que recurrí al compraventa que ya empieza a hacerse famoso en este foro. Le volví a vender el 2.8 que ya había sido suyo, y con lo que me dio y lo que yo añadí, le compré el 2.8 i Ghia SW a mi amigo. Unas semanas más tarde tuvo un fatal accidente de tráfico. Ya veis que no fueron tiempos muy felices.
Regresemos a los coches. Eso ya era otra cosa. Los 160 CV, acompañados por una robusta caja mecánica de 4 marchas, de una precisión y tacto extraordinarios, más los Bilstein, las Michelin TRX y el autoblocante, ya daban unas prestaciones bastante más acordes con lo que era ese modelo.
Y todo eso, sin perder ni un ápice del proverbial confort. Ese coche era una verdadera gozada. Y la fiabilidad, seguía siendo la misma. El V6, era vetusto, pero honesto. No hay que olvidar que ese mismo motor equipaba a los Ford Capri que en el europeo de turismos, 10 años antes, les habían puesto las cosas muy difíciles a los BMW CSL. En realidad, hasta que apareció el 3.5 CSL, les batían regularmente.
Y la caja de cambios… Era la misma que equipaba mi Lotus Elan de 1963. Experimentada, cuando menos, estaba.
Foto del 2.8 i Ghia SW MK II. Como curiosidad, dentro de él podéis ver al que fue el primero de mis setter irlandeses:

Con ese coche hice muchos kilómetros, bastantes de ellos tirando del remolque con el Lotus o el 2002 Tii a cuestas, cargado de ruedas y herramientas, llaneando en autopista en esas condiciones a 140, y siempre sin ningún problema. Había descubierto la fiabilidad germánica. De hecho, y si no recuerdo mal, una publicidad de la época, y creo que era precisamente de Ford, decía: “Ágil, seguro, fiable, alemán”.
Esos fueron unos años muy agitados en mi vida, tanto a nivel deportivo, como profesional y personal. Hubo muchos cambios, unos buenos y otros malos, y también le llegó el turno al Granada. Mi garaje empezaba a estar demasiado lleno, y llegaban dos nuevos inquilinos, un Ford Mustang 390 GT (¿recordáis la película “Bullit”?, pues ese) y otro que a la larga también sería muy importante: Un BMW 3.0 CSL. Aunque yo lo compré como CS. Que era un CSL, lo supe más tarde. Algún día también tendrán su crónica.
Fijaos si ese coche había dejado huella, que varios años más tarde, en el 92, vi. un MK II/2 2.8 i Ghia SW del 83 en una carpa de la Opel, y me lo llevé puesto. Con respecto al MK II había sufrido un suave restyling, que ya os explicaré en las fotos, el V6 se había modernizado con unos taqués hidráulicos, había perdido 10 CV, pero había ganado par. Y lo más importante, la caja de cambios era ahora de 5 marchas. También el interior había sufrido cambios, y la preciosa tapicería azul marino y gris de este coche era mucho más bonita que la de los anteriores.
En prestaciones puras igualaba al anterior modelo de 160 CV, pero había ganado en suavidad y progresividad. Podríamos decir que se había aburguesado.
Este fue el que más tiempo me acompañó, pues no salió de mi garaje, hasta que en el 2005, llego el E38, que reclamaba su espacio. Se lo llevaron en marcha de mi casa, y he de reconocer, que se me encogió el corazón. Por muchas razones estaba muy unido a ese frutero.
Pues helo aquí:

Si comparáis los tres coches, veréis las diferencias entre el MK II y el MK II/2. La parrilla es distinta, aparece el spoiler delantero, y los parachoques además de ser mas anchos, llegan hasta el paso de rueda, tanto delante como detrás. También es más ancha la moldura lateral, y los retrovisores son distintos.


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Total de Comentarios 2
Comentarios
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Decirte que hace pocos días cayó en mis manos una revista magazine de BMW en la que leí un artículo de un señor de cantabria, creo, que tiene y ha restaurado un 2002 tii con los colores de Martini Rácing. No había oído nunca hablar de este coche, y creí entender que no sólo era de competición, sino que también había de calle...¿era buen coche?Escrito 06-jul-2008 a las 00:27 por DANIGET
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Era un coche impresionante. Lo había de calle. Yo tuve uno, aunque lo dediqué a la competición. De serie daba 130 CV, para un peso de menos de 900 Kg. Eso en la época de los 1430, para que te hagas una idea.
Divertido de conducir como pocos. El morro entraba siempre, el culo dependía de ti
Por cierto el mio era matricula de Gi.
Saludos.Escrito 06-jul-2008 a las 03:16 por Kyalami






