Nadie dejará el coche mientras el autobús se siga parando en el atasco

Tema en 'Foro General BMW' iniciado por Gavira, 5 Mar 2006.

  1. Gavira

    Gavira Tr3s españoles, cu4tro opiniones. Miembro del Club

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    Nadie dejará el coche mientras el autobús se siga parando en el atasco


    He marcado en rojo algunas de las frases más relevantes a la entrevista a este señor, ex-responsable del transporte urbano en Málaga.


    VARIAS fotografías presiden una vitrina en el salón de su casa, en Cerrado de Calderón. Las instantáneas reflejan el homenaje que le dio el Ayuntamiento de Málaga tras casi 25 años al frente de la Empresa Malagueña de Transportes (EMT). En ese largo periodo, Rafael Fernández Barrera coincidió con los tres alcaldes de la democracia malagueña: Pedro Aparicio, Celia Villalobos y Francisco de la Torre. De sus manos surgió el primer borrador del tranvía de la ciudad, que pretendía unir el centro con la Universidad.



    –Usted dejó la EMT hace poco más de tres años. ¿Se apartó voluntariamente o le apartaron?
    –Lo hice justo cuando me jubilé. Después de 25 años había llegado el momento de dar paso a otras personas. Había tenido más de veinte años para expresar mis ideas y ponerlas en práctica. Y me retiré voluntariamente.


    –¿Cómo valora la evolución de la empresa en estos años?
    –El transporte de Málaga hace 25 años era muy diferente. En ese momento, la EMT sólo tenía cuatro líneas que unían el centro con El Palo, La Térmica, Pedregalejo y El Limonar y Capuchinos. En el resto de los barrios había doce empresas, cada una de las cuales explotaba un territorio. Fue después de una serie de restricciones en las tarifas cuando estas sociedades se vinieron abajo. Eso me obligó a hacerme cargo de todas ellas y de una plantilla integrada por 500 trabajadores.


    –¿Qué situación se encontró?
    –¿Sabe dónde se levanta ahora el mercado de El Palo? Pues en esa parcela es donde estaba nuestra cochera. Allí teníamos que lavar los vehículos y repostar, para luego dejarlos al aire libre en el Parque. En aquellos momentos la EMT tenía 90 coches.


    –Un momento complicado…
    –Aquello fue una odisea. Fue muy bonito, porque me cogió muy joven. El alcalde Pedro Aparicio ha comentado algunas veces que una de las cosas que más satisfacción le ha dado fue cómo la EMT fue capaz de quedarse con todas las empresas de autobuses y dio el mejor servicio. Recuerdo que la última ciudad en la que se mantuvieron los cobradores en los autobuses fue Málaga. Posteriormente, fueron reciclados a conductores.


    –Con usted empezó a modernizarse la flota…
    Yo rompí la tendencia que había de comprar los coches a los distribuidores de Málaga y fuimos directamente a Pegaso, con lo que nos ahorrábamos un 25 por ciento en cada vehículo.


    –Pero no sólo compró autobuses sino que incluso llegó a vender algunos a Cuba.
    –Nosotros teníamos algunos vehículos obsoletos que no podíamos vender en España. El consejo de administración de la EMT envió cartas a Marruecos y otros países para intentar desprenderse de ellos, pero no hubo forma. En aquellos años no era Málaga la única ciudad que quería vender estos vehículos, sino que otras muchas ciudades querían hacer lo mismo. Y en esta situación, el representante de IU en el consejo comentó la posibilidad de llegar a un acuerdo con Cuba. Eso ocurrió después de que algunas empresas hubiesen regalado coches a ese país, pero pensamos que era contraproducente para un ente pública regalar nada. Por eso se fijó como precio simbólico 100.000 pesetas por cada vehículo.


    –¿De qué año hablamos?
    Estamos hablando del año 1995, aproximadamente. Se llegaron a vender entre 70 y 80 coches.


    –Antes nos referíamos a la evolución de la EMT, pero ¿cómo ha evolucionado la mentalidad de los ciudadanos? ¿Cree que llegará el momento en que los malagueños dejen el coche en casa?
    –Eso es tocar el sitio clave. Usted puede bajar los precios, puede poner los mejores coches y puede que aumente el uso del transporte público. Pero mientras un ciudadano vaya en su coche y observe que cuando él se para en un atasco también se para el autobús no dejará su vehículo.


    –¿Y cómo se puede impedir eso?
    –Es una decisión que se tiene que tomar. Un ejemplo, cuando vine a Málaga en 1979 la Avenida de Pries tenía aparcamientos a ambos lados. En aquella fecha pasaban unos 4.000 coches al día; hoy pasan 40.000 y sigue habiendo aparcamientos a ambos lados. En todo ese tiempo no se ha tomado ninguna medida.


    –Pero se habla mucho de movilidad sostenible y de carril bus…
    –Durante más de veinte años luché para que se instalasen carriles bus y no me dieron ni un metro. Ahora hay alguno, pero al lado de Sevilla y Madrid, lo que tenemos en Málaga es testimonial.


    –¿La solución pasa sólo por la construcción de carriles bus?
    –En el centro se han hecho muchos aparcamientos, pero las calles siguen siendo las mismas y eso ocasiona problemas.


    Pero hay expertos que dicen que colocar aparcamientos en el centro lo que hace es aumentar el tráfico…
    –Esa es una presión social de los comerciantes que tienen que aguantar los políticos. Los políticos tienen que aguantar la presión del comerciante, del que tiene coche, del que va andando… y siempre pierde alguien. Durante estos años el que ha perdido ha sido el autobús. Recuerdo a un oficial de la Policía que decía que el día que mejor se circulaba en Málaga era cuando los autobuses estaban en huelga.


    –Como gerente ha coincidido con Pedro Aparicio, Celia Villalobos y Francisco de la Torre. ¿Había muchas diferencias entre ellos?
    –Con ellos me llevé muy bien, porque no soy político. Mi única política era la EMT. El contacto con Aparicio fue al cien por cien; Villalobos se desentendió un poco del transporte, y con De la Torre también fue al cien por cien. Tanto Pedro como Paco han sido dos maravillosos alcaldes.


    –¿Había un compromiso real con el transporte público?
    –El problema es que hay mucha presión y en ello influye el trazado de la ciudad y el urbanismo. Durante años pedí que cuando se fuese a conceder una licencia de obra en la calle se estudiase el transporte. Cuando se hizo la primera fase del Camino de Antequera se pusieron medidas sobre el papel, pero a la hora de la verdad los constructores hicieron lo que les dio la gana.


    Los arquitectos suelen quejarse de que no se cuenta con ellos en la ordenación de la ciudad. ¿Ocurre lo mismo con los expertos en materia de movilidad?
    –Los tres planes urbanos que se han hecho en Málaga mientras he estado yo han ignorado el transporte urbano y un poco el tráfico. No se ha tenido en cuenta.


    –¿Hasta qué punto son importantes estas aportaciones?
    –En Málaga se decidió hacer una universidad, con unas 40.000 personas, y todo el acceso que había era una carretera con dos carriles. Fue horrible porque los vehículos iban a un kilómetro por hora. Ahora se han puesto parches y se han hecho otras entradas. Otro ejemplo, se hace el barrio de Teatinos, y a pesar de ser nuevo ya tiene problemas de tráfico. ¿Por qué no se hizo pensando en una cierta amplitud? No sé ahora cómo se trabaja cuando se decide construir un edificio público, pero antes se levantaba el inmueble de Hacienda o el Edificio Negro y sólo se hacían aparcamientos para los funcionarios, con lo que los usuarios tenían que dejar el coche en doble fila.


    –La EMT alcanzó el año pasado los 40 millones de pasajeros, en su época ¿de qué cifras se hablaba?
    –También llegamos a los 40 millones, pero luego hubo un bajón, justo después de las inundaciones. Por dos razones, por los días que Málaga estuvo empantanada y por las obras que se hicieron a continuación. Hay que tener en cuenta que unas obras en Carretera de Cádiz y en El Palo bloquean la ciudad.


    Al final se demuestra que las infraestructuras de las que dispone Málaga son insuficientes para el número de vehículos que hay.
    –Un periodista me preguntó en una ocasión a qué achacaba la pérdida de viajeros en la EMT y le dije que pasase a la siguiente página de su periódico, en la que se informaba del aumento en un 20 por ciento la venta de coches en Málaga.


    –¿No llama la atención que los responsables municipales digan orgullosos lo de los 40 millones de viajeros de la EMT y algunos técnicos del mismo Ayuntamiento piensen en ampliar el número de carriles del Paseo Marítimo Pablo Ruiz Picasso?
    –Es una decisión política. Si hay 40 millones de pasajeros y unos 600.000 habitantes en Málaga, la proporción es de 66 viajes por cada ciudadano. La última estadística indica que cerca de un 20 por ciento de las personas usa transporte público, unos 120.000 malagueños; pero casi un 40 por ciento usa el coche, lo que supone unas 240.000 personas. Comprendo que para un político tomar medidas en contra de 240.000 personas para beneficiar a 120.000, a los efectos de votaciones, es un poco complicado.


    –Su nombre está ligado directamente al de Pedro Aparicio y a las primeras ideas sobre el Metro.
    –Aparicio viajó por Europa y vio algunos ejemplos de lo que se podía hacer y pensó en la posibilidad de poner un tranvía. Recuerdo que la Universidad sacó hasta un número irónico ante la idea del alcalde. Fue una guerra porque mucha gente estaba en contra del tranvía y lo que se hizo fue ir evolucionando hasta que se llamó Metro ligero. El principal problema que teníamos en ese momento era el acceso a la Universidad y por eso preparé un anteproyecto de una línea que iba por la Alameda, pasaba bajo el Puente de las Américas y tomaba Herrera Oria hasta llegar a Teatinos.


    –¿Y por qué no se hizo?
    –Empezamos a movernos para sacar el proyecto a concurso. La idea estaba terminada en 1993. Algunos representantes del Ayuntamiento viajaron a Madrid y Sevilla para recabar apoyos, a pesar de que incluso nosotros podríamos haber hecho esta primera línea. Tanto el Gobierno como la Junta nos dijeron que lo harían ellos. Los representantes de ambas administraciones vinieron a Málaga para decir que no se iba a hacer nada sino que se iba a estudiar la posibilidad de ejecutarlo. Aparicio pilló un enfado tremendo. Y desde 1993 hasta el año 2006 se están haciendo estudios.


    –¿Entiende que haya tanto enfrentamiento entre la Junta y el Ayuntamiento por este asunto?
    –Los motivos políticos los desconozco. He visto cosas que hacen pensar que es absurdo que se vaya en contra de todo esto.


    –¿Y qué futuro le queda a la EMT? –El trazado del Metro está montando sobre las líneas que más pasajeros aporta a la EMT, entre ellas Puerta Blanca, La Térmica y El Palo. Todo eso hace que se suponga que entre el 60 y el 70 por ciento de los viajeros de los autobuses se vayan al Metro. ¿Pero por qué la EMT no se ha hecho cargo del Metro? ¿Por qué ha habido que buscar a otra empresa? ¿Qué pasará de aquí a unos años cuando la EMT pierda muchos de los viajeros que se lleva el Metro?Rafael Fernández Barrera lleva poco más de tres años jubilado. A Málaga llegó procedente de Sevilla, donde había sido jefe de talleres de la empresa de autobuses. Apartado de la actividad diaria de antaño, pasa largos periodos de su tiempo en Sabinillas, donde tiene una casa. La lectura marca buena parte de su discurrir diario, más aún ahora, cuando una reciente operación en la rodilla derecha le impide moverse con facilidad. Apoyado sobre un par de muletas y con gesto doloroso, apunta orgulloso hacia la vitrina del salón, la misma en que asoman las fotografías del homenaje organizado por el Ayuntamiento cuando dejó la EMT. En ella llama la atención una declaración del Boletín Oficial del Estado (BOE) del 6 de mayo de 2003, en la que se informa de la concesión a Rafael Fernández Barrera de la Medalla al Mérito en el Trabajo. La firma del best seller Dan Brown rubrica la obra que en estos momentos pasa por sus manos, La Fortaleza Digital, de la que dice sin remilgos: "No es demasiado buena". Sin embargo, la librería de su pequeño despacho, presidido por una colección de autobuses en miniatura, engloba otros títulos de John Grishann o Robin Cook, habituales del best seller, entre otros autores. Dice con cierta resignación que ha tenido que cerrar con llave este habitáculo porque sus nietos han tomado como propio este territorio. Las trastadas de los pequeños ya se dejan notar en alguno de estos presentes. Recuerda con cierta nostalgia el viaje que hizo a Argentina y comparte con el fotógrafo de este periódico, Ernesto Oehler, oriundo de la provincia de Mendoza, detalles de su estancia. "Lo más bonito fue ir a las cataratas de Iguazú", afirma Rafael, quien confía en poder degustar nuevamente alguna de las carnes típicas del país andino. [​IMG]
  2. victor316

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    Parece tener la cabeza bastante bien amueblada, no?
  3. Gavira

    Gavira Tr3s españoles, cu4tro opiniones. Miembro del Club

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    Lo que por ejemplo me parece aberrante -como siempre ha sucedido- es que los planes de desarrollo y ordenación urbana no tengan en cuenta el crecimiento de la población :roll:

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